21 jul. 2011

Reflexiones desde Cuernavaca

¡Buen día autosuficientes!


Es un gusto volver a escribir para ustedes, les cuento que para variar ando de mitotera haciendo una estancia de investigación en la bonita y lluviosa ciudad de Cuernavaca.

Venia corriendo (tarde para variar) al lugar donde estoy haciendo mi estancia, y me encontré como todos los días al señor que vende pays en la entrada; de queso, de cajeta.

Confieso que el pan dulce me encanta, para mí, es muy difícil resistirme a una esponjosa conchita recién hecha, una oreja crujiente o un panque calientito.

A pesar de esto, siempre intentaba evadir la tentación, pero hoy pensé que a final de cuentas siempre paso por la panadería en las tardes y compro pan con la excusa de llevarle a mi compañera de cuarto.

Así que hoy decidí atender el llamado del "pay de cajeta, pay de queso" y me acerque, sin poder ocultar mi cara de antojo.

Note que la canasta estaba llena de pays calientitos y recién hechos...bien podría haber sido parte del experimento de Pávlov (ese donde por medio de un estímulo condicionaban la salivación de un perrito al sentir que ya venía la comida).

Estos pensamientos se dispersaron cuando oí la voz del señor que me decía

-Señorita, llévese tres por veinte pesos, hoy no he vendido nada-

Entonces llegaron a mí esas reflexiones sobre lo poco que apoyamos la producción local y no industrializada, como nos resistimos a pagar lo justo por el trabajo que lleva producir lo que consumimos y como caemos rendidos ante la ilusión de las gangas. Y me puse a pensar en que todos intentamos ganarnos la vida de una manera digna, que a lo mejor la esposa del señor se desvela haciendo los pays en la noche para tenerlos listos y calientitos en la mañana, que el señor se levanta muy temprano y sale en su bicicleta cargando la canasta de los pays, llegando lo más temprano posible para empezar a ofrecerlos, que muchas veces pasamos y ni siquiera le dirigimos la mirada, o incluso algunos podrían dirigir una mirada despectiva y pedir que quiten "a los ambulantes" de la entrada.

Y me pregunto, ¿Qué pasaría si un día, decidiéramos tratarnos a todos con dignidad, pagar lo que el trabajo merece y al mismo tiempo recibir lo justo para nuestro trabajo, preferir lo que se produce localmente y mandar a volar a las empresas trasnacionales que nos dan empleos sin preocuparse por nuestra dignidad y sin respetar nuestros derechos?

¿Qué pasaría?

¡Ah! compre 4 pays, para repartir y por cierto ¡están riquísimos!

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